jueves, 13 de agosto de 2015

Vámonos chicos!

Una de las cosas que me gustá más de mi trabajo es cuando recibimos delegaciones de estudiantes de las universidades de la Congregación en los meses de febrero, mayo y junio. Ellos toman su descanso de primavera o el final del semestre para participar en programas de inmersión cultural y voluntariado y muchos vienen a Perú.

En Canto Grande la Congregación tiene 4 de sus apostolados, y los jóvenes hacen tiempo de trabajo y compartir con la gente en el Colegio Fe y Alegría 25, en Yancana Huasy y en la parroquia, muchas veces enseñando inglés.

Yo paso bastante tiempo con ellos, caminando de un lugar a otro, enseñándoles los caminos por donde deben andar. Los visito en los apostolados y muchas veces usamos los fines de semana para que conozcan un poco de Lima.

Es una experiencia enriquecedora, ya que estos jóvenes, ávidos de servir y de comprometerse con el futuro de la humanidad son de diferentes especialidades de estudio, y nuestras conversaciones son muy alentadoras para mí. Pues desde su perspectiva de estudiante puedo seguir aprendiendo muchas cosas.

Ellos se van muy contentos y agradecidos por la acogida y nos quedamos apenados porque hicimos una linda conexión que solo seguiremos a través de las redes sociales.

Dios quiera que estos jóvenes sigan trabajando por sus sueños, muchos de ellos incluyen poner un granito de arena por cambiar el mundo. Ellos serán grandes líderes y harán grandes cosas. No puedo esperar por saber de ellos.


miércoles, 12 de agosto de 2015

Mis Coquetos

Yo tengo 4 lindos perritos.

La historia empezó con Coqueta, la recogí hace casi 6 años, de aproximadamente 3 meses, al ver como un hombre la dejó caer al suelo después de tenerla cargada. Quedó lastimada, pero fue la última vez que alguien la lastimó. Era y es la engreida de mi esposo.

Hace un año y medio llegó Pepito, ya con casi 5 años de edad. Tengo la impresión que lo abandonaron al darse cuenta que estaba enfermo. Busqué por semanas letreros de "Perdido", pero nada. Pocas semanas después de haberlo adoptado, el veterinario nos dijo que tenía un tipo de cáncer. Iniciamos sus quimioterapias y el día de hoy sigue siendo un perrito tierno y hermoso. Ama su pelota más que a la comida.

Luego llegaron los Coquetos: 7. Tuvimos que buscarles hogar casi a todos, fue muy doloroso, pero mi esposo quiso quedarse con dos: Kratos y Canela. Les encanta el agua y destrozan todo a su paso, pero nos dan mucha alegría. Como dice el dicho: "Sin mis perros, podría tener la casa limpia y la billetera llena, pero tendríamos vacío el corazón".






Otro día les cuento de mi gato.... :)

Me chocan los quejones

Creo que mi queja más frecuente es cuando me topo con algún "quejón". Hace tiempo aprendí que el quejarse continuamente solo hacía volver a un circulo vicioso de crear nuevas quejas. Pero, ¿por qué nos quejamos? Es simple, porque nos gusta ser las víctimas, nos gusta caer en la autocompasión esperando que otros sientan cierta empatía por nosotros, ya sea para lograr algo, atención, ayuda o tan solo la necesidad de que alguien esté de acuerdo con nosotros.

Nos quejamos del trabajo, del jefe, del amig@, de la situación del país, del clima, del dolor de cabeza, nos quejamos hasta de que es lunes.

No podemos seguir en ese vicio. No porque nos quejemos las cosas cambian. Los problemas son para solucionarlos, y si no tienen solución, movámonos y continuemos viviendo.

Lo importante es tomar conciencia de lo que decimos, pensamos y hacemos, y cambiar de actitud. Una actitud positiva atraerá situaciones y personas positivas. Dejemos de dar excusas, sonamos a "losers".

Creo que el primer paso es alejarnos de las personas que llegan para contarnos sus problemas, lo peor, el mismo problema, y de aquellos que se creen que tienen los peores problemas del mundo y ni siquiera han mirado a través de su ventana hacia el mundo real. Tratemos de no ser uno de ellos, pues esas personas cansan, son tóxicas. Es importante que aceptemos la vida que llevamos y si queremos cambiarla y lograr nuestros sueños, despertemos y nos levantemos.

Pogámonos juntos una meta, hoy no nos quejemos, al menos, no en voz alta. ¿Tienes frío? abrígate, o toma algo caliente. ¿No son justos contigo en el trabajo? entonces cambia de trabajo, sal de tu zona de comfort y ve a buscar  lo que sí te mereces. Dicen que toma 40 días cambiar un hábito, así es que, que hoy sea el día 1. Cada día, quejémonos menos, o al menos ya no de lo mismo, empecemos a buscar soluciones.


Te recomiendo el video adjunto. Es muy bueno. Hasta pronto!